¿QUÉ ES LA MEDIUMNIDAD?

Se llama Mediumnidad a la Canalización Telepática con entidades espirituales o con el Thetán (90% espiritual no encarnado) de cada persona. El espíritu se comunica mediante conceptos y el decodificador (o mente) de médium transforma dichos conceptos en lenguaje hablado.

Esta técnica no es recomendable para aquellos canalizadores que son muy emocionables o tienen altibajos psicológicos, ya que los espíritus del error pueden aprovecharse de esa circunstancia, no solo para transmitir mensajes equivocados, sino también para perturbar a dicho médium, desestabilizando aun más su estado. La mediumnidad, también llamada canalización telepática, es la manifestación característica del espíritu desencarnado (o del thetán, como se denomina al Yo Superior del espíritu que está encarnado),  y no el fruto de sensibilidades o anomalías del sistema nervioso.  Es una facultad que en su percepción psíquica se engrandece en la misma medida en que evoluciona y se moraliza el espíritu del hombre. Su expresión más elevada fue cuando el Maestro Jesús cedió su cuerpo para dar cabida a la Energía Crística.  La mediumnidad es un recurso que faculta el intercambio entre los "vivos" de la tierra y los "muertos" del otro lado, y sirve como puente o ligazón para que Altas Entidades Espirituales como Cristo (actual Logos  Dimensional), Jesús (actual Logos Solar), Johnakan-Ur-el (Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma gemela de Jesús), Buddha, Saint Germain, Kahlil Gibrán, Confucio, Sócrates, Allan Kardec, etc., presten con sus oportunos mensajes un valioso Servicio a la humanidad.   Esta aseveración pretende disipar el error muy común de creer que los líderes espirituales, después de abandonar el cuerpo físico, se desentienden totalmente de la suerte de aquellos discípulos o seguidores que guiaron en la tierra.    La mediumnidad es un fenómeno resultante de la hipersensibilidad psíquica que, en el presente, surge entre los hombres, en concomitancia con el fin de la "Era de la Materia" y el umbral de la "Era del Espíritu", etapa en la que los seres humanos se verán impulsados, como un imperativo determinado por la evolución del planeta, hacia el estudio y cultivo de los bienes de la Vida Eterna.   Debe tenerse en cuenta que, aunque muchos movimientos filosóficos o espiritualistas no utilicen la palabra "médium"  (para distinguirlos, quizás, del tan cuestionado espiritismo), sus mediadores no dejan de encuadrarse en la técnica sideral de la manifestación mediúmnica, cuando captan los mensajes directamente de sus maestros o por vía de la intuición, como lo hacía hace dos mil años Jesús, por ejemplo, o más recientemente Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.     En estas circunstancias se encontraba también como médium el reverendo G. Vale Owen, protestante, cuando recibía los mensajes mediúmnicos de su progenitora en la sacristía de su iglesia, y Alice A.  Bailey, que psicografiaba en el ambiente iniciático las orientaciones del Maestro Tibetano.   Eran médiums, asimismo, la fundadora de la Sociedad Teosófica  Helena P. Blavatsky  y también muchos de sus afiliados, como el obispo anglicano Leadbeater y Geoffrey Hodson.   Los profetas eran médiums poderosos (Jonás, Isaías, Jeremías, Ezequiel y muchos otros).   En la esfera católica eran también efectivos médiums Santa Teresita, Antonio de Padua, Don Bosco y Vicente de Paul, por citar solamente algunos.  Más allá, entonces, de cualquier denominación o interpretación dada a este tipo de manifestaciones por las instituciones filosóficas o espiritualistas   ("gracia", "milagro", "don profético", etc.), todas son, en esencia, fenómenos mediúmnicos.      
En el libro de Alice A. Bailey Tratado de los Siete Rayos, editado en 1936, en la página 155 se lee:  "En las próximas décadas la ciencia penetrará más hondamente en el reino de lo intangible y trabajará  con médiums y aparatos hasta ahora desconocidos.   Se descubrirán los medios que facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo físico, y un grupo de médiums operará como intermediario para un número de científicos que están en el más allá y aquellos que aún tienen cuerpo físico".

La mediumnidad es la comunicación entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia físico donde nos desenvolvemos. Existen muchas referencias históricas a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias conservan, y así podemos constatarlo en los libros que nos han legado, referencias concretas a este hecho. La Biblia, el libro sagrado de la religión judeo- cristiana, relata un episodio ocurrido más de mil años antes del nacimiento de Jesús. En ese entonces, el rey Saúl hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes, porque la Ley de Moisés prohibía formalmente la evocación de los muertos. Y, sin embargo, el propio Saúl, atemorizado por el poder que estaban desplegando los filisteos, se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues quería pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer. Logró encontrar a una vidente, la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer. Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica. Fue allí cuando Samuel dijo a Saúl : -¿Por qué me perturbas evocándome?  En los relatos mitológicos, Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea) y Atossa convocaba al rey Darío (Los Persas, de Esquilo). También se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste se comunica con su amigo Endiku, que había fallecido tiempo atrás. Es para destacar que, en todas las épocas, siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos, con el convencimiento de que éstos podían escucharlos y atender sus requerimientos. Esto último con el beneplácito de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió más tarde los intentos de comunicación con los espíritus - lo que demuestra que lo consideraba posible - porque decidieron asumir la proscripción de las antiguas legislaciones hebreas. En el Nuevo Testamento se habla de que Dios concede dones espirituales diversos. Entre ellos figura el Don de discernimiento de espíritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas decidieron en su momento que ese donde comunicación del que hablaba San Pablo no le había sido concedido a todo el mundo y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espíritus malignos. Lo real, de todas maneras, es que la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayoría de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación con los espíritus... En este tema existe la avidez de la comunicación mediúmnica por la consulta con seres queridos que han desaparecido del plano físico o por averiguar temas futuros mediante la precognición espiritual. Dejan de lado lo más importante: Los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo del hombre. Es por eso que la segunda parte del libro EL CIELO RESPONDE consta de diálogos con distintas entidades espirituales de Luz que, a través de contactos mediúmnicos, dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen acceder al camino hacia la Esencia Divina. Lo importante es tomar conciencia que somos espíritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando Amor.

 Cada ser humano cumple en el plano físico un determinado rol (hombre, mujer, padre, madre, hijo, dentista, pintor, agrónomo, maestra, etc.) y la muerte no es más que la caída del telón que pone fin al personaje pero no al actor que le dió vida. El error del Espiritismo ha sido poner énfasis en la supervivencia del rol, ¡que es precisamente el que desaparece definitivamente! Nadie puede comunicarse con un ser querido (un padre, por ejemplo), de la misma forma que nadie puede comunicarse con el personaje de un film (¿quién sería tan iluso como para querer entrevistarse con James Bond, el personaje de ficción creado por Ian Fleming e interpretado en el cine por Sean Connery?). Sí es posible, y el Grupo Elron lo hace rutinariamente, la comunicación con el actor que lo interpretó. Cuando nosotros decimos, por ejemplo, que estamos en comunicación telepática con Thot (Hermes Trismegisto), lo que queremos decir en realidad, es que estamos en comunicación con Tar, el ser espiritual que interpretó ese personaje en Egipto y no con el propio Thot, que no era más que un rol efímero que desapareció cumplida su finalidad.  La única muerte que existe, por lo tanto, es la del rol.  Muere el personaje, pero no el actor-espíritu que le dio vida.

Quiero aclarar muchas dudas que siembran algunas escuelas espirituales al decir que muchas parejas se relacionaron karmáticamente en vidas anteriores y, en la encarnación actual, pueden tener algunos conflictos. La solución que dan esos centros esotéricos es tratar de cortar los supuestos lazos kármicos que atan a las parejas hasta que ambos (o uno de ellos) paguen dicha deuda kármica. ¿Donde está la falla en dicha teoría?  En que esas escuelas se olvidan (o desconocen) que solo encarnan los "personajes" y, al desencarnar los mismos, sus roles dejan de ser para dar paso al "actor" que los interpretó. Y si los que se involucraron fueron meros personajes, el espíritu (actor) no se genera ninguna deuda kármica y no hay lazos reales que cortar, pues el amor personal en esa vida termina al completarse el ciclo de esa encarnación.

El "personaje" más importante fue el Maestro Jesús, quien enseñó el Camino del Amor como el más valioso  de los senderos. Si recuerdan que solo encarna el 10% del total del espíritu, el mérito de Jesús fue invalorable. En la actualidad su espíritu es Logos Solar de este sistema y periódicamente brinda (a través de Mediumnidad) diversos Mensajes de Luz.
Las entidades espirituales se comunican mediante conceptos y la transmisión puede ser casi instantánea. No hay un lenguaje determinado en la comunicación, no hay una fonética.

 En el plano físico, la telepatía capta pulsiones emocionales y contenidos mentales. El azar y las variables aleatorias no tienen carga afectiva, por lo tanto, no pueden ser captadas.

 Cuando el médium se contacta con una entidad espiritual, su cerebro codifica el concepto del Mensaje y lo decodifica en el lenguaje original del "receptáculo". Esto significa que es totalmente falso que un médium, al "tomar" a un espíritu que en vida estuvo en determinada región, vaya a transmitir en ese idioma o con el acento de la región.

 Sí se ha notado en distintas sesiones de mediumnidad el tono o énfasis característico de cada entidad.Siguiendo con la canalización telepática, mientras los espíritus intercambian ideas entre ellos, sin que la cantidad de información retrase la comunicación, en el plano físico estamos sujetos a un lenguaje. Y es como si quisiéramos pasar todo el agua del mar a través de un embudo pequeño: el agua (concepto) va a pasar en forma de exiguo chorro (palabras), limitada por la estrechez del embudo (lenguaje).

La mediumnidad es el vehículo que permite la comunicación entre el plano físico y los planos suprafísicos, mal llamados "espirituales" porque es un término equívoco (los planos 2 y 3, por ejemplo, denominados "del Error", son habitados por seres que son precisamente todo lo contrario de lo que se entiende comúnmente por la palabra "espiritual".

A través de la mediumnidad, los espíritus que tienen cuerpo físico (encarnados) pueden comunicarse con los que no lo tienen (desencarnados).

 MEDIUMNIDAD

Capacidad de establecer comunicación, en estado de trance, con entes supuestamente inmateriales, que a veces va acompañada de fenómenos físicos paranormales. La mediumnidad es una práctica antigua y universal que se realiza con el fin de comulgar con lo divino, profetizar, comunicarse con los espíritus de los muertos, ejecutar hazañas paranormales y canalizar la fuerza vital universal con el objeto de curar. A los médiums se les ha conocido por denominaciones tan diversas como oráculos, adivinos, hechiceros, brujos, curanderos, ensalmadores, shamanes, videntes, místicos, sacerdotes, zahoríes, profetas y canal izadores.

La mediumnidad puede corresponder a dos grandes categorías: la mental y la física. En la mental, el médium se comunica a través de la visión interior, la clariaudiencia, y la escritura y el habla automáticas. La mediumnidad física se caracteriza por toques, apariciones, levitaciones y el movimiento de objetos y otros fenómenos paranormales. Los médiums de ambas categorías se comunican con los espíritus por intermedio de uno o más entes denominados "controles" (o espíritus guías), que por lo general permanecen constantemente con el médium. Entre los parapsicólogos prevalece la teoría de que los controles no son espíritus externos, sino aspectos secundarios de la personalidad del médium que se exteriorizan. Sin embargo, los creyentes aceptan la existencia de los espíritus.

El don de la mediumnidad se manifiesta a edad temprana, cuando el niño percibe el mundo oculto. Especialmente en Occidente, esta capacidad puede ser reprimida por los adultos que mantienen una actitud desaprobatoria. Pero la mediumnidad puede manifestarse a cualquier edad, pudiendo ser desencadenada por traumatismos como un golpe en la cabeza, por una intensa experiencia emocional, una experiencia al borde de la muerte o un dolor profundo. En el Occidente contemporáneo la mediumnidad es el sello del espiritualismo, y trata básicamente de la comunicación con los muertos. Antes del desarrollo del espiritualismo a nediados del siglo XIX, los mesmeristas habían descubierto que algunos sujetos, al ser "magnetizados" o hipnotizados, parecían caer bajo el control de los espíritus y comunicaban mensajes "desde el más allá".

A medida que el espiritualismo se difundía, comenzó a atraer hacia la mediumnidad principalmente a las amas de casa, no necesariamente porque las mujeres tuviesen una mayor predisposición hacia la mediumnidad, sino por el alivio que representaba en sus estrechas existencias. La mediumnidad atrajo la atención sobre estas mujeres y, lo que es más importante, les dio libertad tanto para viajar como para el escandaloso comportamiento "provocado" por los espíritus. Desde los años 50 hasta los 70 del siglo pasado, período de mayor auge del espiritualismo, las amas de casa comenzaron a organizar tardes de té que se convertían en sesiones caseras para sus amigas. Las asistentes, a su vez, descubrían sus supuestos talentos de médiums. De hecho, la mediumnidad parecía ser cosa hereditaria, pues en muchas familias todas las mujeres parecían compartir el don. Debido a las críticas de la prensa contra las médiums por corromper su feminidad con esas prácticas, muchas de ellas evitaban la publicidad y se conformaban con el pequeño pasatiempo social que significaba. Otras, en cambio, se hicieron profesionales, anunciándose y cobrando por sus actuaciones. Los médiums que se lanzaron a dar conferencias en diversas instituciones y a deleitar y sorprender al público con el histrionismo de sus profundas voces de estado de trance, siempre fueron mayormente mujeres. Cora Richmond, famosa en ambas riberas del Atlántico, dictaba "conferencias en trance". El público seleccionaba un jurado (generalmente integrado por hombres) que elegía el tema de la disertación, casi siempre sobre ciencias o sobre algún tema "masculino". Entonces la señora Richmond caía en trance y dictaba de inmediato una conferencia "espiritual" sobre el tema escogido. La audiencia quedaba invariablemente impresionada, aunque los escépticos sostenían que las charlas eran insulsas, monótonas y predictibles.

Otras médiums femeninas eran más espectaculares, afirmando estar poseídas por espíritus masculinos que las "obligaban" a blasfemar y a beber whisky a pico de botella. En los Estados Unidos, dos médiums femeninas se entraron a dar puñetazos en el escenario porque sus controles se odiaban. Semejantes histrionismos tanto asombraban como divertían a los espectadores de ambos sexos.

La mediumnidad espiritualista tuvo también su costado de liberación sexual. Médiums y clientes disfrutaban por igual del contacto físico al tocarse las manos, rodillas, piernas y pies, y de besar y acariciar las materializaciones "espirituales".

Algunas médiums iniciaban relaciones amorosas a sugerencia de sus espíritus. Las que daban a luz hijos ilegítimos decían a veces que sus niños eran 'bebés de los espíritus', resultado del aparejamiento con sus controles. Otras decían que sus controles les ordenaban que se divorciaran, y que aconsejaran a otras mujeres que hicieran lo mismo.

A pesar de la fama, la notoriedad y la libertad, pocas veces la mediumnidad condujo a la riqueza. Algunos médiums afortunados, como Daniel Dunglas Home, atrajeron a ricos benefactores. En los Estados Unidos, una médium normal ganaba cinco dólares por una función nocturna fuera de su casa, y un dólar la hora en su casa. Las mujeres médiums se quejaban amargamente de sus bajos ingresos. El ostracismo era otro de los riesgos que corrían. A pesar de la adulación de sus clientes, muchas mujeres convertidas en médiums se vieron rechazadas por familiares y amigos que no aprobaban su comportamiento.

La mediumnidad, especialmente la física, se vio acusada de fraude en los primeros tiempos del espiritualismo. La competición llevó a algunos médiums a valerse de los artificios de la magia para producir efectos especiales. Muchos médiums que decían materializar espíritus fueron sorprendidos in fraganti impersonando ellos mismos a los espíritus, deambulando envueltos en gasa por los oscuros cuartos de las sesiones. Ver Materialización. El físico-químico británico William Crookes, que investigaba a los médiums, aseguraba que de los más de cien médiums que conocía, todos recurrían ocasionalmente a los trucos. Algunos de los médiums desenmascarados, como Eusapia Palladino, se quejaron de que las expectativas del público los habían obligado a hacer trampa. La mayoría de la mediumnidad espiritualista que se practica hoy en día es mental. Sin embargo, los fraudes no explican todos los fenómenos relacionados con la mediumnidad. Es posible, por ejemplo, que en la mediumnidad tenga lugar una auténtica psicokinesis, pero el que sea provocada por el médium mismo o por los espíritus es cuestión de controversia.

Algunas teorías han sostenido que la mediumnidad es una forma de desequilibrio mental, porque en la esquizofrenia ocurren fenómenos similares: estados alterados de conciencia, visiones, voces y la posesión temporal del enfermo por un ente o personalidad espiritual. Muchos médiums prominentes han sido entrevistados y observados por psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, los médiums llevan una vida normal y aprenden a controlar sus estados de trance, mientras que los esquizofrénicos no tienen control sobre las voces, visiones y personas, las que los toman desprevenidos.

A partir de finales del siglo XIX, los investigadores de la psicología paranormal comenzaron a estudiar a los médiums en busca de pruebas de supervivencia después de la muerte. Y aunque con algunos médiums se obtuvieron resultados impresionantes, la investigación no ha arrojado resultados definitivos. El interés científico en los médiums disminuyó a partir de la segunda mitad del presente siglo, a medida que los investigadores desplazaban su interés hacia otras áreas.

Mediumnidad

Mediumnidad es el conjunto de facultades que permiten al ser humano, comunicarse con el mundo espiritual. Es inherente al hombre y por tanto le es privilegio exclusivo, sin embargo este calificativo se aplica sólo a aquellos en que se manifiesta facultad mediúmnica.

El fluido periespiritual es el agente de todos los fenómenos espíritas; estos fenómenos no pueden operarse sino por la acción recíproca de los fluidos emitidos por el medium y el espíritu.

El desarrollo de la facultad mediúmnica depende de la complexión más o menos expansible del periespíritu del medium; y su asimilación más o menos fácil con el de los espíritus.

La predisposición mediúmnica es independiente del sexo, de la edad, del temperamento; se encuentran mediums en todas las categorías de los individuos, de jóvenes a viejos.

Las relaciones entre espíritus y médiums se establecen por medio del periespíritu; la facilidad que existe en estas relaciones depende del grado de afinidad que haya entre los dos fluidos: Los hay que se asimilan fácilmente y otros que se repelen; de lo que deducimos que no basta ser medium para comunicarse indistintamente con todos los espíritus; hay espíritus que no pueden comunicarse con determinado medium, y otros que sólo lo consiguen por una transmisión de pensamientos con manifestación interior.

Por la asimilación de los fluidos el periespíritu se identifica, por decirlo así, con la persona que quiere influir; no solamente le transmite el pensamiento, sino que puede ejercer sobre ella una acción física y hacerle obrar o hablar a su voluntad, hacerle decir lo que quiere, en una palabra, servirse de sus órganos como si fueran suyos, y puede en fin, neutralizar la acción de su propio espíritu y paralizar su libre albedrío. Los buenos espíritus se sirven de esta influencia para el bien, los malos para el mal.

No hay facultad que tenga las aptitudes en un mismo grado, se sigue que unos obtienen efectos que para otros son imposibles.

La voluntad del medium no siempre es necesaria, el espíritu que quiere manifestarse, busca la persona apta para recibir su impresión y otras pueden provocar ciertas manifestaciones.

La naturaleza de las comunicaciones siempre es relativa a la naturaleza del espíritu y lleva el sello de su elevación o de su inferioridad, de su saber o de su ignorancia.

Para que una comunicación sea buena, es menester que emane de un espíritu bueno; para que este buen espíritu pueda transmitirla le es necesario un buen intermediario; para que quiera transmitirla es preciso que el objeto le convenga.

El ejercicio de la mediumnidad tiene dos escollos temibles: el interés y el orgullo.

El contacto con almas puras y grandes, acrecienta las facultades psíquicas y multiplica los medios de percepción. En las sensaciones bien dirigidas el medium percibe cada vez más las irradiaciones, los fluidos de los mediums y espíritus superiores.

Medium exento de vanidad, sencillo de corazón y con la sinceridad de su alma, bajo la mirada de Dios, ofrece su concurso a los buenos espíritus éstos se apresuran a asistirle y le ayudan a desarrollar sus facultades.

La mediumnidad es variable, cambiante, puede desaparecer tal como ha venido. Es una facultad que se retira cuando se abusa de ella.

En muchos casos no son los espíritus los que vienen al medium, sino éste quién va hacia ellos.

El intercambio mediúmnico puede ser:

Oculto: Cuando ocurre en el campo íntimo sin que a veces la propia persona se da cuenta de la influencia percibida. Ej: pensamientos, presentimientos, impulsos.

Ostensivo: Por la acción que ejerce a través del medium, el espíritu comunicante se revela, quedando patente su individualidad.

Beneficios de la Mediumnidad

Probar la existencia del espíritu; su inmortalidad y su individualidad.

Reencontrar los seres queridos desencarnados

Informarnos de lo que nos sucede en la vida espiritual de acuerdo a nuestra vida terrena y como consecuencia de nuestros actos.

Recibir ayuda de los buenos espíritus: enseñanzas, avisos, curaciones.

Ayudar a los espíritus necesitados y cooperar con los buenos espíritus en sus actividades de amparo y elevación a favor de todas las creaturas.

Desarrollar y educar nuestras facultades mediúmnicas

Tener mayor y mejor relaciones con los encarnados y desencarnados.

Rescatar deudas, aprender y perfeccionarnos espiritualmente.

Peligros de la Mediumnidad

Cuando los participantes del grupo mediumnico no están vigilantes, ni separados para el intercambio, los espíritus inferiores comparecerán en gran número y pueden perjudicar con:

Acción fluídica (comunicaciones malsanas) y hasta físicas sobre personas y el ambiente.

Mixtificaciones y mala orientación espiritual

Obsesión individual y colectiva

Los mediums sin conocimientos, facultades poco educadas, pueden ser víctimas de desgastes, de sugestiones, de animismo y hasta compelidos a fraudear la comunicación.

Los asistentes invigilantes pueden sufrir el escepticismo y fanatizarse (no son capaces de percibir los errores y absurdos dando crédito a todo)

CLASIFICACION DE LA MEDIUMNIDAD

I. De acuerdo al fenómeno:

A. Medumnidad de efectos físicos:

Los médiums tiene el poder de provocar efectos materiales o manifestaciones ostensibles. Pueden ser de dos grandes grupos.

Mediums facultativos: Tienen la conciencia de su poder y producen los fenómenos por su voluntad.

Mediums involuntarios: Su influencia la ejercen sin saberlo.

VARIEDADESM. Golpeadores: Bajo cuya influencia se producen los ruidos y los golpes

M. Motores: Producen el movimiento de los cuerpos inertes

M. de traslaciones y de suspenciones: Producen traslación aérea y suspensión de los cuerpos inertes en el espacio.

M. de efectos musicales: Producen sonido de instrumentos sin contacto

M. de apariciones: Pueden provocar apariciones fluídicas tangibles o visibles para los asistentes.
M. de aportes: Sirven de auxiliar a los espíritus para aportar objetos materiales.

M. Neumatógrafos: Obtienen la escritura directa

M. Neumatófonos: Obtienen la voz directa

M. Curanderos: Llamados también pasistas, ellos tienen el poder de curar o aliviar por la imposición de manos.

M. Excitadores: Tienen el poder de desarrollar en los otros, las facultades mediúmnicas

Sematología: Lenguaje de los signos

Radiestesia: Facultad mediúmnica de poder captar las ondas electromagnéticas de los seres vivos y reinos de la naturaleza.

B. Mediumnidad de efectos intelectuales:

Son aquellas que demuestran actos libres expresando intenciones, conocimientos, sentimientos de un espíritu o respondiendo a un pensamiento pero sin producir efectos materiales ostensibles.

VARIEDADES

Sensitivos: Susceptibles de sentir la presencia de los espíritus por impresión general local.

Auditivos: Los que oyen a los espíritus.

Parlantes: Hablan bajo la influencia de los espíritus.

Videntes: Ven a los espíritus en vigilia.

Inspirados: Pensamientos sugeridos por los espíritus la mayoría de las veces sin saberlo.

De presentimientos: Personas que tienen una vaga intuición de las cosas futuras.

Proféticos: Reciben con más precisión que los mediums de presentimientos.

Sonámbulos: Los que en estado de sonambulismo están asistidos por los espíritus.

Extáticos: Los que en estado de éxtasis reciben revelaciones de los espíritus.

Pintores y dibujante o psicopictóricos: Pintan o dibujan bajo la influencia de los espíritus.

Músicos: Ejecutan, componen o escriben música bajo la influencia de los espíritus.

Polígrafo: Escritura cambia con el espíritu que se comunica, o reproducen la escritura que el espíritu tenía en vida.

Políglotas: Facultad de hablar o escribir en lenguas diferentes

Iletrados: Los que escriben como medium sin saber leer ni escribir en el estado ordinario.

Mercenarios: Los que explotan su facultad

Historiadores: Los que tienen una aptitud especial para el desarrollo de los hechos históricos. Esta facultad como todo, es independiente de los conocimientos del medium

Científicos: Propios para las comunicaciones relativas a las ciencias sin que los mediums sean sabios

Medicinantes: Los que sirven más fácilmente a los espíritus para las percepciones medicinales.

II. Según el modo de ejecución

Inconscientes: Actúan en forma involuntaria y no tienen conciencian del mensaje.

Semiinconscientes: Actúan involuntariamente pero son conscientes del mensaje.

Conscientes: Actúan voluntariamente y se comunican a través del pensamiento.

III. Según el adelanto moral

Natural: El espíritu ya evolucionado es dueño de una sensibilidad perfeccionada que le permite vibrar normalmente en planos superiores. (facultad puramente espiritual)

De prueba: Facultad sicosomática dada al medium, no hereditaria pero congénita, que le sirve de instrumento al espíritu desencarnado. La facultad no es conquistada por el poseedor ni fruto de su superioridad espiritual, sino dádiva de Dios, otorgamiento hecho a unos y otros en ciertas circunstancias y ocasiones para que en su gozo y uso tengan la oportunidad de rescatar deudas.